Las palabras fluyen según les convienen, pasan por tus labios como si se tratase de una puerta que la abre y la cierra quien sea...
¿Por qué?
¿Por qué herimos incluso a quienes más apreciamos?
Decimos cosas que, perfectamente sabemos que les van a dañar, palabras hirientes o molestas. Que influyen mal en ellos y en la relación que establecemos con esas personas.
Malditas seáis palabras...
¿Por qué?
¿Por qué no somos capaces de simplemente de decir lo que realmente pensamos?
Que nuestros pensamientos más sinceros y puros, que queremos transmitir, no los digamos, por miedo o rechazo. Pero es tan evidente el rechazo que nos echamos atrás, no es necesaria ni la utilización de esas palabras.
Duele tanto no poder usar las palabras como yo quiero.
Malditas seáis palabras...
Maldito seas, ser humano.

Precisamente no podemos expresar las cosas tal y como queremos por ser seres humanos. Así somos. En fin, habrá que contentarse con lo que tenemos~
ResponderEliminar-Los humanos son atractivos e interesantes. Uno son como se espera y otros, sin embargo, no lo son. Es por eso que amo, amo, amo a los humanos-
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